El estudio de los números lo hemos visto en la escuela, en matemáticas, algebra, trigonometría, etc….viendo so lo exotérico, es decir lo externo, sin embargo, te platico que hay mucho mas de eso…de lo externo..y es la numerología, elementos olvidados…..en esta “plática…”pasearemos”, primero, por los datos de los números como tal, y después encontrarás un tratado de los números en la Biblia. Por favor, siéntate para que no te vayas a caer…..
El 1 es aparentemente el mas pequeño de todos los números, pero sin embargo es el mas grande. Pues toda la serie numérica está en él contenida de modo potencial. De esta manera, el número 10,000 , por ejemplo, pareciendo 10,000 mil veces mayor que la unidad, es sin embargo la fragmentación de esta en 10,000 partes. El 1 es pues, el mayor de los n163meros y al mismo tiempo el más pequeño de todos. Es el símbolo de la Unidad metafísica – es decir- de la Deidad - que está en todo, como la unidad aritmética en la totalidad de los números. Relacionado con el punto geométrico, el 1 aritmético es también el origen y el destino de todos, pues de él vienen y a él vuelven, ya que los números indefinidos, a pesar de su ilusoria multiplicación, siempre retornan al 1 al terminar su ciclo ( 10 = 1 + 0 = 1).
La unidad se ve reflejada a sí misma en el binario; y a partir de esta primera polarización, todo lo que se expresa en el orden sensible es sexuado en sus principios: macho y hembra, vida y muerte, luz y tinieblas, cielo y tierra, espíritu y materia. El punto se polariza, dando lugar a la línea recta.
Pero para que dos cosas se opongan, tiene que haber algo de común en ambas, que es aquello que une los contrarios y los complementa. El macho y la hembra se unen en el hijo; el cielo y la tierra en el hombre; el espíritu y la materia en el alma intermediaria, Etc.
Es a partir de un punto de referencia central, que es posible tener idea de lo alto y lo bajo, de lo derecho y lo izquierdo, de lo de adelante y lo de atrás.
En los 3 primeros números se sintetizan todos los demás, y ellos representan los Principios de los que emana toda la existencia.
El número 3 se simboliza geométricamente con el triángulo equilátero, al que se considera la primera forma plana bidimensional, a la vez que la estructura primaria arquetípica.
Y si esos 3 primeros números se consideran inmanifestados, la primera manifestación se halla en el número 4, que nace como un punto central en el interior del triángulo, dando lugar a la primera figura tridimensional; el tetraedro regular, formado de 4 caras triangulares, al que se ve como el primer sólido.
El 4 es la unidad que se manifiesta en la creación, según la famosa ley de la Tetraktys pitagórica, 4 = 1 + 2 + 3 + 4 = 10 = 1 + 0 = 1 Este número regula todas las leyes creacionales, signando, como hemos visto, las 4 direcciones del espacio (norte, sur, oeste y este) y las 4 estaciones del tiempo (primavera, verano, otoño e invierno), y también los 4 elementos (aire, fuego, agua y tierra) y los 4 mundos, con las innumerables posibilidades de relaciones y desarrollos que esto nos pueda permitir. En su faz estática, el 4 se simboliza geométricamente con el cuadrado, y en su aspecto dinámico, con la cruz.
Sin embargo, estas figuras geométricas no podrían existir, si no fuera por su punto central, o quintaesencia, que es lo que los origina y donde todas sus energías se concentran.
El 5 hace que todo retorne nuevamente a su origen, como después de 4 estaciones, la quinta vuelve a la primera. Si la vida de un hombre tiene 4 fases ( infancia, juventud, madurez y vejez), el quinto punto es donde se unen el nacimiento y la muerte: el ser de ese hombre. El aquí y el ahora donde tiempo y espacio se funden en la unidad perfecta del eterno presente.
También se dice que el 5 es el número del microcosmos, por sus múltiples relaciones con el ser humano, que percibe la realidad con 5 sentidos (tacto, gusto, olfato, oído y la vista), posee 5 dedos en cada una de sus extremidades, y cuya imagen suele inscribirse en una estrella de 5 puntas.
El número 6 repite el proceso de la unidad reflejándose en el binario, pero aquí es el numero 3, o triángulo, el que se espeja a sí mismo, creando el senario, lo cual puede representarse geométricamente con la conocida estrella de David o Sello Salomónico, donde el macrocosmos (espacio) y el microcosmos (hombre), o en otra lectura, el espíritu y la materia, se encuentran inseparablemente unidos, gracias a su origen central que los reúne.
Desde otro punto de vista, el 6 nace del cuadrado, que llevado a la tridimensionalidad se convierte en un cubo, en el que podemos observar tres caras visibles o manifestadas, quedando siempre las otras tres invisibles, representando la inmanifestación. Esta oposición 3 a 3, a diferencia de las cruz plana, donde se oponen las energías 2 a 2, es la que produce la cruz tridimensional o volumétrica, donde el zenit y el nadir vienen a agregarse a la figura.
Pero como ocurre con los números pares vistos anteriormente ( el 2 y el 4), también el número 6 cobra todo su sentido cuando le es agregada la unidad. El 7 es el punto central de la Estrella, el cubo y la cruz; su origen y su síntesis. Este número es igualmente la expresión de la unidad en otro plano, pues
7 = 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 = 28 = 2+ 8 = 10 = 1+ 0 = 1
Son 7 los días de la creación y la semana, relacionados a su vez, con los 7 planetas y metales; 7 los Chakras de la tradición Hindú: 7 los ángeles y arcángeles principales y las sefiroth de “construcción cósmica”; también 7 las notas musicales; y en algunas tradiciones son 7 los grados de Iniciación, 7 las peticiones del Padre Nuestro.
Mas adelante encontrarás los números aplicados en la Biblia, por lo que te recomiendo que, si no te caíste, ahora sí te vas a caer.. ; )
Del 8 se dice que es un número de “pasaje”, pues simboliza el cambio de estado, y también la muerte iniciática (en Astrología, la casa 8° es la de la muerte). El octágono, la doble cruz, y el doble cuadrado, son sus Figueras geométricas correspondientes, y las encontramos en las pilas bautismales (que separan el mundo profano del sagrado), en las cúpulas ( a través de cuyo centro se “pasa” de lo humano a lo sobrehumano, de lo cósmico a lo supracósmico), en la rosa de los vientos (ahora son 8 las direcciones del espacio) y en el timón de los barcos.
El 9 es el número de la circunferencia, la que consta tradicionalmente de 360 grados (3 + 6 + 0 = 9), pudiendo dividírsela en dos semicircunferencias de 180 ( 1 + 8 + 0 = 9), 4 ángulos rectos de 90 ( 9 + 0 = 9), 8 semirrectos de 45 (4 + 5 = 9), etc., Como ella, este número tiene la particularidad de retornar siempre a sí mismo, pues todos sus múltiplos son reductibles a 9.
(ejemplo: 4.831 * 9 = 43.479 = 4 + 3 + 4 + 7 + 9= 27= 2 + 7= 9,
Y así cualquier múltiplo hasta el infinito)
Pero como los indefinidos puntos de la circunferencia, que no pueden existir sino a partir de un punto central, del que son su reflejo aparente, todos los números naturales deben retornar a la unidad al finalizar su ciclo con el 10, que es verdaderamente el signo numérico de la rueda, pues al 9 de la circunferencia, le ha sido añadida la unidad central.
Relacionando la numerología y empezando a incursionar con los textos sagrados de la Biblia encontramos que el círculo era el criptograma de la Eternidad y el Uno (1) en su centro, representación de todo Principio y Unidad; el número dos (2) la línea como expresión geométrica de la distancia mas corta entre dos puntos. Significación a la vez de Dualidad y de la Ley de los opuestos, los Gemelos, así como su representación en el Sello Templario con los dos (2) jinetes ocultando la visibilidad del tercero (3) o ternario, como operativo orando, ambos cabalgando en una «caballo» o Cábala. El tres (3), símbolo de la Triada y del triángulo o la Idea, brotada del intelecto, Trinidad del Padre, el hijo y el Espíritu Santo, expresión al mismo tiempo de la naturaleza tripartita del nombre tal como la definía Bernardo de Trevisano; «Existe la Trinidad en la unidad y la unidad en la Trinidad, y en ella estén cuerpo, espíritu y alma . Y allí también están el azufre, el mercurio y el arsenio.». El número cuatro (4), representación del cuaternario material, de los cuatro puntos cardinales y, por sus líneas verticales ascendentes, signo de la actividad evolutiva, y por las horizontales, representación de la pasividad. El número cinco (5), el tentáculo o estrella de cinco (5) puntas, «medida del hombre » , resumen del quinto de los sentidos; el dual, ternario y el cuaternario alcanza en el quinario el quinto de los sentidos, que es el de la inteligencia. El seis (6), o sexto sentido, llamado así y aplicado a las personas que poseen «un sentido mas» que las demás, superior ala inteligencia y perteneciente al don de la visión intuitiva, sentido ascendente en la escala numérica hasta el cumplimiento de la década, en la que el Uno se une al cero o círculo para formar el 10,o sea el Hijo sentado ala derecha del Padre.
Símbolo así mismo de la Estrella de David o Sello de Salomón, que consta de siete partes, y es un diagrama formado por dos triángulos entrelazados dando lugar a una estrella de seis (6) puntas, representativa del microcosmos humano incluido en el microcosmos universal. La estrella está repartida en seis partes o áreas que comprenden los seis metales, siendo la superficie central la correspondiente al oro. Contiene además los cuatro elementos que son representativos de la unidad cósmica. El número siete (7), comprendido por la unión del cuaternario y el ternario, o sea el cuadrado y el triángulo, lo material y lo espiritual de la naturaleza humana, forma e idea compensadas.
El número ocho (8), representado en la estrella de ocho puntas, símbolo de las ocho (8) beatitudes y de la perpetua regeneración, como el Huevo Filosófico. El número nueve (9), que significa la perfección d ela ideas y equivale a tres triángulos. El número diez (10) o circulo de lo eterno, unidad cósmica simbolizada asimismo por la serpiente Ouroboros, imagen del Uno-Todo, de forma circular, anuncio de la eternidad significada como retorno y de lo que no tiene principio ni fin, igual que la serpiente mordiéndose la cola. El uno (1) equivale al cayado de Abraham y de Moisés, a la columna vertebral del ser humano. El báculo, cetro o cayado que parte y es pivote en el eje rotatorio de la Tierra, es fiel y eje de la balanza de la Ley escrita en el monte Sinaí por Moisés de acuerdo con las dos manos y las dos tablas de la Ley y sus Diez Mandamientos correspondientes a los diez (10) dedos de las manos; los dedos dan las medidas, según su abertura gradual, entrañada en el círculo de 360°, en el símbolo de la triada y de la Pata de la Oca, emblema y medida de los constructores de las catedrales medievales, seguidores de la milenaria Tradición del Conocimiento.
Considero imprescindible mostrar la profunda significación del número siete (7) en los ciclos del ritmo humano.
La influencia e importancia del septenario o número siete se patentiza al comprobar la progresión cíclica que de acuerdo con el número siete rige distintas ordenes, vinculando lo físico y lo mental con el gran reloj del universo. Veámoslo en el ser humano desde que este nace:
A los 7 días de nacido queda rota la unión de la madre con su hijo, al desprenderse de este el cordón umbilical.
Cumpliéndose el ciclo del 7 (dos veces siete), a los 14 días los ojos del recién nacido siguen el movimiento de la luz.
A los 21 días (3 veces 7) mueve la cabeza curioseando.
Cumplidos los 7 meses le aparecen los primeros dientes.
Al cumplir los 14 meses (2 veces 7 ), se expresa ya con el lenguaje gestual y con sonidos.
Al cumplir los 7 años, le salen los segundos dientes y ya controla sus necesidades fisiológicas.
A los 14 años (2 veces 7) brota su actividad sexual.
Al cumplir los 21 años (3 veces 7), el ser físico está totalmente formado.
A los 28 años (4 veces 7), terminado el desarrollo físico, comienza a prevalecer sobre este lo espiritual.
A los 35 años (5 veces 7) alcanza la máxima cota de fuerza y de despliegue de actividad.
A los 42 años (6 veces 7) alcanza el máximo de su ambición material.
Al cumplir los 49 años (7 veces 7) alcanza su total prudencia y se inicia la decadencia física.
A los 56 años (8 veces 7) llega a la plenitud de su poder intelectual.
Al llegar a los 63 años (9 veces 7) lo espiritual se superpone definitivamente a lo material.
A los 70 años (10 veces 7) comienza la involución mental y sexual y va desapareciendo el impulso sexual procreativo.
Ahora vemos el valor numérico de las letras según el alfabeto de los magos, adaptada ala cruz alquímica.
A B C D E F G H I K L M N O P Q
1 2 3 4 5 8 3 8 1 3 3 4 5 7 8 3
R S T U V W Y X Z
2 3 4 6 6 6 1 6 7
En la transmutación geométrica del pentágono por la cruz alquímica, las letras se subdividieron en cuatro grupos; la N, de valor 5, queda aislada del grupo seriado por ser símbolo del azogue y del espejo.
1°
D E M R V Z
4 5 4 2 6 7
2°
A H I O S X
1 8 1 7 3 6
3°
B F K P T Y
2 8 3 8 4 1
4°
C G L Q U W
3 3 3 3 6 6
Obsérvese que la letra LL, repetición de la L, no figura por innecesaria, lo mismo que la J, por su similitud con la G.
La suma del valor numéricode los cuatro grupos es 104, lo que da una media de 26 por cada rama de la cruz alquímica; queda excluida la N, cuyo valor 5 es representativo –como se ha indicado— del azogue, del espejo y asimismo de Zohar.
A continuación veremos la distribución por grupos de valores numéricos:
A I Y
1 1 1
R B
2 2
K C G L Q S
3 3 3 3 3 3
D M T
4 4 4
E N
5 5
V W U X
6 6 6 6
O Z
7 7
H F P
8 8 8
Si tenemos en cuenta que la Biblia, en el caso particular de los textos apocalípticos de San Juan, contienen un mensaje y que hay que descifrarlo para comprenderlo, tomando que des-cifrar es equivalente a sacar a ala luz las cifras, es decir, desvelarlas -quitarles el velo-. Por lo tanto, no resultará tan sorprendente que, por ejemplo, el Asno del Conocimiento, según el alfabeto de los magos, fuese equivalente al número 11, como así indican las dos orejas del cuadrúpedo, ni que el Ángel sea el Asno mas la letra G, cuyo valor numérico es 3, ni que el ángulo sea 17, o sea el Asno, 11, mas la G, 3 mas la L, 3, que forma el cartabón para las medidas. Así mismo veremos que el 17 es el espacio gradual correspondiente a cada una de las 24 horas del día, así como de los «24 ancianos», y que 24 veces los 17 grados corresponden a los 360° de la circunferencia o perímetro del globo terráqueo.
Conviniendo con lo ya dicho y en armonía con el texto del Apocalipsis, observaremos que el valor alfabético de los Magos comienza con Alfa, Principio y Águila, según el lenguaje geométrico de los pájaros. Águila cuya A = 1 tiene en la abertura de las alas (A) el valor angular correspondiente a la A del conocimiento inicial, y es seguido con la B = 2 de Beta o al Bestia: 3 B x 2 = 6, y tres 6 igual al numero 666, la identidad mágica de la Bestia, según el lenguaje criptográfico del Apocalipsis.
Cuando el Evangelista Juan nombra al Dragón, como sinónimo de Satán, podemos deducir el valor onomástico de sus letras obteniendo otro resultado sorprendente para nuestra mentalidad de hombres del tiempo presente:
S A T A N
3 1 4 1 5
Es decir, casi el número pi= 3.1416, número que permite saber la longitud de la circunferencia al ser multiplicado por su diámetro, o el doble del radio.
Relacionando este numero clave con la altura de la pirámide, cuya altura es de 147. Pero resulta que el dragón posee 7 cabezas, y el cuadrado de estas 7 cabezas cronológicas, sobre los 3 planos, corresponde a 1470; y veamos que los 42 meses –o sea los tres tiempo y medio de la mujer en el desierto- corresponden, al ser multiplicados por los tres tiempos y medio, a a.470, periodo necesarios según Guinguand y Lane durante el cual una estrella fija puede ser elegida como medida de observación.
Se advierte a los seguidores de Satán, -siguiendo el texto Apocalíptico de San Juan-, que sufrirían tribulación por diez días. El diez (10) es expresión de la década, la cual es simbólicamente la primera de las perfecciones numéricas, siguiéndole la centena y en tercer puesto de orden el millar, el cual cuadruplicado, da el número 4000. Pero vemos que la serpiente Ouroboros que rodea el árbol de la vida tiene por valor numérico el de Beta o la bestia, el fatídico 666. sin embargo, sabemos el valor astrológico del sol es de 6, y por lo tanto la división de 666 entre 6 da 111. por lo que, singularmente, 4000 dividido por 111 da la cifra de 360, el valor del circulo en grados de al serpiente Ouroboros, que en sus repetidas ondulaciones musicales repite el nombre sugerente: Is…Is…Isis. Es decir Isis o Luna, esposa del sol, a la que los egipcios honoraban en sus oraciones siguiendo e interpretando el nacimiento de Horus, su agonía en el crepúsculo, su muerte y el triunfo de Isis sobre el sagrado Nilo.
A esto, y para finalizar, creo prudente mencionar que si el hombre recobrara la visión perdida del futuro de todos, diaria su justo valor a la fugacidad del presente y, al vislumbrar en el horizonte espiritual un futuro de mas posible belleza, recobraría el perdido heroísmo del alma en su constante búsqueda del Bien, que es el único don que sublimiza el paso del hombre, en concordancia con el Arpa Suprema del Macrocosmos, de cuyo sonido el hombre constituye tan solo una de las notas, si bien posiblemente la mas diáfana por su exactitud cuando sus biorritmos son acordes con los del universo que le rodea.
Considerando tan breves reflexiones sobre meditaciones más dilatadas y profundas, se diría que el hombre ha perdido el hábito de mirar otras latitudes que no sean aquella mas cercanas a él: se ha vuelto miope para lo trascendente. Su visión queda limitada por la necesidad o apetencia del día de hoy, y sus múltiples problemas le impiden visualizar no solo el mañana y el pasado mañana sino también el futuro remoto. Limitado a la servidumbre de lo cotidiano, todas sus fuerzas y posibilidades internas, cada vez más alienadas y limitadas por el entorno, se centran en puntos de interés inmediato.
Nacido para rey, el hombre de hoy vive con los harapos de mendigo en mendicidad espiritual; degradado a simio domesticado, ya no es héroe de su propia vida, y como antihéroe reniega del combate espiritual orientado a lograr un mañana mas bello para una humanidad futura. Nacido para elevarse a todas las cimas donde la Luz resplandece, cegado por la contraverdad enaltece al antihéroe de la existencia, negándose al cumplimiento sagrado de sus deberes humanos, y desciende a las letrinas de la vida, esperando en vano hallar esplendores en las aguas sucias de los albañales.
Paz profunda!!!!!
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