La fortuna, o dígase la Providencia, es árbitro de la mitad de nuestras acciones, pero también que nos deja gobernar la otra mitad, o, al menos, una buena parte de ellas. El príncipe que no se apoya más que en la fortuna cae según que ella varía. Es dichoso aquel cuyo modo de proceder se halla en armonía con la índole de las circunstancias y que no puede menos de ser desgraciado aquel cuya conducta está en discordancia con los tiempos. Cuando ha llegado para el hombre de temperamento fríamente tardo la ocasión de obrar con calurosa celeridad, no sabe hacerlo y provoca su propia ruina. Si supiese cambiar de naturaleza con las circunstancias y con los tiempos, no se le mostraría tornadiza la fortuna. Si la fortuna varía y los príncipes continúan obstinados en su natural modo de obrar (…) serán desgraciados no bien su habitual proceder se ponga en discordancia con ella
Maquiavelo, El Príncipe, capítulo XXV
Encontrarás temas de Política, Religión, Esotéricos, Metafísica, del Opus Dei, de A.M.O.R.C, Rosacruz, Política, del PRI, Capacitación y Desarrollo,
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jueves, 26 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
La Cultura de la Mentira
La cultura de la mentira se ha instalado en el poder y en muchas relaciones humanas. De tal manera que hoy nadie se fía de nadie. Se está a la defensiva y la convivencia social se ha distorsionado por falta de veracidad. La palabra humana ha perdido todo valor y la manipulación del lenguaje es el arte de la posmodernidad donde hablar de verdad objetiva, absolutamente independiente del yo, es evocar los espíritus de la intolerancia.
Se extrae como consecuencia que el mejor camino para una “sociedad sana” es situarse en el puro relativismo, donde todas las opiniones tengan el mismo valor. Es más, el valor de “cualquier verdad” viene determinado por el número de votantes, el de acceso o visitas en Internet o el consenso conseguido. Con esto se parte de una falacia: “que la verdad es producto del hombre”. Esta es la gran mentira que, con apariencia de verdad y orientada egoístamente, trata de instrumentalizar al hombre y en definitiva a anularlo. En el lado opuesto están la verdad y la veracidad que fundamenta y da vigor al derecho, a la libertad, a la justicia, a la paz
La verdad es la luz de la inteligencia humana. Para el creyente la fuente suprema de esa luz es Dios que en ningún caso contradice la más pequeña partícula de cualquier verdad. Por eso no hay oposición entre la verdad racional y la fe cristiana, de ahí que ciencia y religión no se enfrentan, como nos quiere hacer ver los laicistas, sino que se comprenden mutuamente y cooperan en la búsqueda del bien del hombre y de la sociedad.
La veracidad en sentido amplio es el amor a la verdad. Es la virtud que inclina a decir siempre la verdad y manifestarse al exterior tal y como se es interiormente. Requiere la sencillez de corazón y la fidelidad para cumplir lo prometido. La verdad hay que decirla con nobleza y caridad. Igualmente, demanda la prudencia para decir las cosas en el momento oportuno y a quien corresponde, para que seamos comprendidos correctamente. También, porque la otra persona puede no estar en disposición, por diversas circunstancias, a la aceptación de la verdad.
Por amor al otro hay momentos que es mejor guardar silencio y esperar la maduración de los acontecimientos. De esto, no se debe concluir que sea lícito mentir. Nunca mezclar lo falso con lo verdadero para encubrir el engaño con apariencia de verdad que tiene diversos rostros: simulación, hipocresía, falsa humildad, adulación, charlatanería, demagogia. Toda mentira destruye a la persona y a la comunidad, porque como dice la Escritura: “guárdate de mentir, y de añadir mentiras a mentiras, que eso no acaba bien” (Eclo 20,27). En cambio, la verdad da a la persona firmeza y solidez y emprende de modo casi natural el sendero de la paz. Por eso, hemos de ser veraces con Dios, con nosotros mismos y con los demás. El camino de la veracidad exige sacrificios, renunciar y constancia.
Suscitar buenos y honrados ciudadanos demanda educar en la verdad. Ello comienza con unos planes de estudios y enseñanzas que alcance a todos los sectores, que huyendo del cualquier sectarismo, contemple la verdad del hombre en su totalidad. Se continua con el testimonio trasparente de los representantes de las instituciones. Teniendo presente, que cuando priman más los intereses partidistas que el bien común de la sociedad, entonces la cultura de la mentira lo domina todo, corrompiendo a la clase política y dañando la convivencia pacífica de un país. Esta regeneración en la verdad ha de darse también en el seno familiar, social y cultural.
Padres coherentes son aquellos que saben trasmitir a sus hijos con tacto y bondad que los seres humanos nos realizamos no buscando “el sol que más calienta”, sino amando la verdad y compartiéndola con los otros. Políticos fidedignos son aquellos que han hecho de la “cosa pública” no el “arte de lo posible”, sino el servicio en la búsqueda del bien de sus conciudadanos y de un mañana mejor para todos, sin acepción de personas. Mostrándose siempre veraz y cercano como servidores públicos que son. Cuando esto se olvida, es fácil que con artificios engañosos surjan “respuestas mesiánicas” que engatusa a la multitud con el deseo de ejercer la autoridad, que el final resultaría más cruel que la de cualquier tirano. Por eso mismo, hoy a todos los niveles tiene máxima actualidad las palabras de Jesús: “la verdad os hará libres” (Jn 8,32).
Se extrae como consecuencia que el mejor camino para una “sociedad sana” es situarse en el puro relativismo, donde todas las opiniones tengan el mismo valor. Es más, el valor de “cualquier verdad” viene determinado por el número de votantes, el de acceso o visitas en Internet o el consenso conseguido. Con esto se parte de una falacia: “que la verdad es producto del hombre”. Esta es la gran mentira que, con apariencia de verdad y orientada egoístamente, trata de instrumentalizar al hombre y en definitiva a anularlo. En el lado opuesto están la verdad y la veracidad que fundamenta y da vigor al derecho, a la libertad, a la justicia, a la paz
La verdad es la luz de la inteligencia humana. Para el creyente la fuente suprema de esa luz es Dios que en ningún caso contradice la más pequeña partícula de cualquier verdad. Por eso no hay oposición entre la verdad racional y la fe cristiana, de ahí que ciencia y religión no se enfrentan, como nos quiere hacer ver los laicistas, sino que se comprenden mutuamente y cooperan en la búsqueda del bien del hombre y de la sociedad.
La veracidad en sentido amplio es el amor a la verdad. Es la virtud que inclina a decir siempre la verdad y manifestarse al exterior tal y como se es interiormente. Requiere la sencillez de corazón y la fidelidad para cumplir lo prometido. La verdad hay que decirla con nobleza y caridad. Igualmente, demanda la prudencia para decir las cosas en el momento oportuno y a quien corresponde, para que seamos comprendidos correctamente. También, porque la otra persona puede no estar en disposición, por diversas circunstancias, a la aceptación de la verdad.
Por amor al otro hay momentos que es mejor guardar silencio y esperar la maduración de los acontecimientos. De esto, no se debe concluir que sea lícito mentir. Nunca mezclar lo falso con lo verdadero para encubrir el engaño con apariencia de verdad que tiene diversos rostros: simulación, hipocresía, falsa humildad, adulación, charlatanería, demagogia. Toda mentira destruye a la persona y a la comunidad, porque como dice la Escritura: “guárdate de mentir, y de añadir mentiras a mentiras, que eso no acaba bien” (Eclo 20,27). En cambio, la verdad da a la persona firmeza y solidez y emprende de modo casi natural el sendero de la paz. Por eso, hemos de ser veraces con Dios, con nosotros mismos y con los demás. El camino de la veracidad exige sacrificios, renunciar y constancia.
Suscitar buenos y honrados ciudadanos demanda educar en la verdad. Ello comienza con unos planes de estudios y enseñanzas que alcance a todos los sectores, que huyendo del cualquier sectarismo, contemple la verdad del hombre en su totalidad. Se continua con el testimonio trasparente de los representantes de las instituciones. Teniendo presente, que cuando priman más los intereses partidistas que el bien común de la sociedad, entonces la cultura de la mentira lo domina todo, corrompiendo a la clase política y dañando la convivencia pacífica de un país. Esta regeneración en la verdad ha de darse también en el seno familiar, social y cultural.
Padres coherentes son aquellos que saben trasmitir a sus hijos con tacto y bondad que los seres humanos nos realizamos no buscando “el sol que más calienta”, sino amando la verdad y compartiéndola con los otros. Políticos fidedignos son aquellos que han hecho de la “cosa pública” no el “arte de lo posible”, sino el servicio en la búsqueda del bien de sus conciudadanos y de un mañana mejor para todos, sin acepción de personas. Mostrándose siempre veraz y cercano como servidores públicos que son. Cuando esto se olvida, es fácil que con artificios engañosos surjan “respuestas mesiánicas” que engatusa a la multitud con el deseo de ejercer la autoridad, que el final resultaría más cruel que la de cualquier tirano. Por eso mismo, hoy a todos los niveles tiene máxima actualidad las palabras de Jesús: “la verdad os hará libres” (Jn 8,32).
sábado, 21 de mayo de 2011
El fin del mundo...hoy??
¿Será cierta la interpretación de este personaje que le puso matemáticas a la Biblia y sacó esta conclusión
¿Pero cuáles serían los signos de este inminente Apocalipsis?
1.El calentamiento global. El calor que se ha sentido en Kinshasa en estos días no es normal. Quizá sólo nos aclimatan a las proverbiales llamas del infierno, en caso de que mañana, tras el Juicio Final, no merezcamos la benevolencia del juzgador.
2.Los desastres naturales. Después de ver lo de Japón, más de uno tenemos la ropa interior hecha nudos cada vez que sopla el viento y se mueven las lámparas, fruteros o cualquier cosa que pende. ¿Lo que pasó allí es preludio de que mañana nos cuelgan el cartelito de “Fin”?
3.Elba Esther sigue viva y no hay señal alguna de que pueda desaparecer. ¿No nos han dicho mil y un veces que, cuando se acabe el mundo, las únicas que sobrevivirán serán las cucarachas?
4.El Presidente Calderón ha perdido toda autocrítica, monólogo interno y sentido del pudor. Puede ser que él sepa algo que nosotros no sabemos y, en efecto, se prepara para el fin del mundo. De otra manera, no puedo entender cómo diantres se le ocurrió hacer la comparación de Churchill y los nazis con él y los narcos (el ya célebre Churchillazo) y, si consideramos lo dicho ayer con respecto a los shots, me queda claro que es un hombre que sabe que no hay posteridad, que no hay juicio de la historia para que lo condene o lo absuelva y que, por tanto, puede desconectar boca de cerebro y decir lo que le plazca, así se trate de barrabasadas de este tamaño. Y como sus asesores tampoco dicen nada, supongo que ya están listos con sus tenis nuevos y cubiertos por triángulos de tela morada esperando la llegada del fin.
5.Aparecieron juntos Ebrard y AMLO. Si eso no es un signo del Apocalipsis, que alguien me explique.
6.Le dieron un premio a García Luna en Colombia por su estupenda labor, no como cineasta, sino en el combate al narco. ¿No es una señal inequívoca de que, cercano el fin del mundo, todo va al revés?
7.Están regresando los superhéroes de antaño: Capitán América, Thor, El Avispón Verde… Todo apunta a que se necesitan superpoderes para enfrentar lo que viene.
8.Obama propone que israelíes y palestinos vuelvan a las fronteras de 1967. What?, dijo Netanyahu. Ya cuando alguien sugiere algo en contra de la posición israelí, me parece que hay señales de que algo gordo, gordo, gordo puede pasar. ¿Será de plano el fin del mundo?
9.La Unión Europea parece estar en la peor crisis de su historia. Eso ha llevado a que españoles, italianos y demás decidieran que están hasta el mismísimo persignado de sus gobernantes y de su clase política en general, y han dicho que quieren una democracia real y no esa simulación que tienen. Caray, caray, caray… Y eso que ellos no tienen 40,000 muertos y un mini-Churchill y, comparados con Bangladesh, siguen viviendo mejor. ¿Acaso no sería una señal del Apocalipsis que los ciudadanos se sientan suficientemente empoderados para mandar a freír espárragos a sus políticos por cínicos, ineptos, corruptos, poco imaginativos y más bien blandengues? A lo mejor sólo es el fin de la era “gobernados que siguen gobernantes” para iniciar la de “el gobierno somos todos”. Se verá.
10.¿Para qué llegar a 2012? Yo cada vez que pienso que en 2012 viene una gran reunión del G20 en Mexicalpán de las Tunas y que nos tendremos que chutar la campaña electoral para las presidenciales, con todo lo que eso implica, veo con mejores ojos esto de que el fin del mundo sea mañana. ¿Se imaginan la cantidad de células hepáticas que no desperdiciaríamos? ¿La cantidad de saliva, tinta y video que nos ahorraríamos? De otra forma, ni siquiera esto de “qué necesidad tengo yo” bastará para resistir la cantidad de mugre que se moverá el año que viene.
¿Pero cuáles serían los signos de este inminente Apocalipsis?
1.El calentamiento global. El calor que se ha sentido en Kinshasa en estos días no es normal. Quizá sólo nos aclimatan a las proverbiales llamas del infierno, en caso de que mañana, tras el Juicio Final, no merezcamos la benevolencia del juzgador.
2.Los desastres naturales. Después de ver lo de Japón, más de uno tenemos la ropa interior hecha nudos cada vez que sopla el viento y se mueven las lámparas, fruteros o cualquier cosa que pende. ¿Lo que pasó allí es preludio de que mañana nos cuelgan el cartelito de “Fin”?
3.Elba Esther sigue viva y no hay señal alguna de que pueda desaparecer. ¿No nos han dicho mil y un veces que, cuando se acabe el mundo, las únicas que sobrevivirán serán las cucarachas?
4.El Presidente Calderón ha perdido toda autocrítica, monólogo interno y sentido del pudor. Puede ser que él sepa algo que nosotros no sabemos y, en efecto, se prepara para el fin del mundo. De otra manera, no puedo entender cómo diantres se le ocurrió hacer la comparación de Churchill y los nazis con él y los narcos (el ya célebre Churchillazo) y, si consideramos lo dicho ayer con respecto a los shots, me queda claro que es un hombre que sabe que no hay posteridad, que no hay juicio de la historia para que lo condene o lo absuelva y que, por tanto, puede desconectar boca de cerebro y decir lo que le plazca, así se trate de barrabasadas de este tamaño. Y como sus asesores tampoco dicen nada, supongo que ya están listos con sus tenis nuevos y cubiertos por triángulos de tela morada esperando la llegada del fin.
5.Aparecieron juntos Ebrard y AMLO. Si eso no es un signo del Apocalipsis, que alguien me explique.
6.Le dieron un premio a García Luna en Colombia por su estupenda labor, no como cineasta, sino en el combate al narco. ¿No es una señal inequívoca de que, cercano el fin del mundo, todo va al revés?
7.Están regresando los superhéroes de antaño: Capitán América, Thor, El Avispón Verde… Todo apunta a que se necesitan superpoderes para enfrentar lo que viene.
8.Obama propone que israelíes y palestinos vuelvan a las fronteras de 1967. What?, dijo Netanyahu. Ya cuando alguien sugiere algo en contra de la posición israelí, me parece que hay señales de que algo gordo, gordo, gordo puede pasar. ¿Será de plano el fin del mundo?
9.La Unión Europea parece estar en la peor crisis de su historia. Eso ha llevado a que españoles, italianos y demás decidieran que están hasta el mismísimo persignado de sus gobernantes y de su clase política en general, y han dicho que quieren una democracia real y no esa simulación que tienen. Caray, caray, caray… Y eso que ellos no tienen 40,000 muertos y un mini-Churchill y, comparados con Bangladesh, siguen viviendo mejor. ¿Acaso no sería una señal del Apocalipsis que los ciudadanos se sientan suficientemente empoderados para mandar a freír espárragos a sus políticos por cínicos, ineptos, corruptos, poco imaginativos y más bien blandengues? A lo mejor sólo es el fin de la era “gobernados que siguen gobernantes” para iniciar la de “el gobierno somos todos”. Se verá.
10.¿Para qué llegar a 2012? Yo cada vez que pienso que en 2012 viene una gran reunión del G20 en Mexicalpán de las Tunas y que nos tendremos que chutar la campaña electoral para las presidenciales, con todo lo que eso implica, veo con mejores ojos esto de que el fin del mundo sea mañana. ¿Se imaginan la cantidad de células hepáticas que no desperdiciaríamos? ¿La cantidad de saliva, tinta y video que nos ahorraríamos? De otra forma, ni siquiera esto de “qué necesidad tengo yo” bastará para resistir la cantidad de mugre que se moverá el año que viene.
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