Mostrando entradas con la etiqueta legisladores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta legisladores. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de febrero de 2012

LA CAMPAÑA NEGRA DE FELIPE CALDERON

Es preocupante que en medio de la actividad de las campañas y los periodos de inactividad de candidatos, se generen filtraciones de autoridades por supuestos actos ilegales de personajes asociados a los partidos. La justicia tiene sus propios tiempos y procedimientos y nadie está solicitando que estos se detengan para beneficiar a los ex funcionarios investigados, pero no es aceptable que documentos o información salvaguardada como secreta repentinamente cobren expresión en los medios públicos. Esta forma de interferencia en la elección, insisto, no sólo daña a los comicios, también a las instituciones y a la relación futura entre ganadores y perdedores. La competencia electoral no debe cimentarse en un trabajo sucio que proviene de las mismas autoridades. Urge un alto en el camino. Casos judiciales recientes de gran impacto han mostrado que es posible causar daño irreparable a personas o instituciones, aun sin haberse llegado a la última consecuencia de la sentencia condenatoria. Es explicable que los medios recojan, difundan y comenten denuncias, lo que resulta inaceptable es que después de todo el perjuicio ocasionado, las autoridades concluyan con la incapacidad para sustanciar y probar sus señalamientos. Como comentamos en este espacio la semana pasada, las circunstancias y la vida democrática demandan que el Congreso llame la atención al Ejecutivo. La competencia no debe cimentarse en un trabajo sucio que proviene de las mismas autoridades. Casos judiciales recientes de gran impacto han mostrado que es posible causar daño irreparable a personas o instituciones. Y es inaceptable que después de todo el perjuicio, esas autoridades concluyan con la incapacidad para probar sus señalamientos. Urge llamar la atención al Ejecutivo y modificar la Ley

lunes, 23 de enero de 2012

LOS DEBATES Y EL NUEVO REGLAMENTO ELECTORAL...VIABLE?

las reformas al COFIPE han sido implantadas precisamente para que los candidatos no se vean obligados a afrontar, sin anestesia ni otras protecciones, las durezas de unos saludables altercados en público..es la realidad que vivimosahora! Lo que es una realidad es que con o sin debates, la gente va a salir a votar y terminará por elegir a un candidato. Así de sencillo!! En la “transición democrática” los candidatos debían competir en condiciones de auténtica equidad, los partidos tenían que elegirlos en procesos internos abiertos y trasparentes, los ciudadanos debíamos estar en condiciones de poder valorar directamente el desempeño de estos aspirantes, etcétera, etcétera. Y así fue como llegamos a organizar discusiones públicas entre los competidores de los diferentes partidos y así fue también, como el tropezón de un candidato en uno de los susodichos debates se trasmutó luego en una especie de grito de guerra muy eficaz —el “Hoy, hoy, hoy” de Vicente Fox— y así fue, finalmente, como las quejas del candidato priista —“Me ha llamado chaparro, mariquita; me ha dicho ‘la vestida’, me ha dicho mandilón; ha hecho señas obscenas en televisión y, a mí, no es que eso me ofenda sino que está ofendiendo a las familias mexicanas con esos dichos, adjetivos y señas y con las majaderías que ha utilizado”— Lo que provocaron que esas familias mexicanas, justamente, tomaran sus lamentaciones como un signo de debilidad y le dieran la espalda. Había sido un exceso de libertad. Algo que, a estas alturas, resulta absolutamente inadmisible. Ahora con la nueva Ley electoral está expresamente prohibido, además, que los partidos políticos utilicen propagandas “negativas” en los medios (apartado J de la primera fracción del artículo 342 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales [Cofipe], que estipula que constituye una infracción de los partidos políticos “la difusión de propaganda política o electoral que contenga expresiones que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas”, lo cual, no me queda muy claro es que una crítica o una denuncia pueden volverse “denigraciones” o “calumnias” legalmente sancionables). Resulta así que en este país todo está bien o, dicho con más claridad, resulta que nadie, ninguno de los hombres públicos, ha hecho nada mal. La última ley electoral es tan oscura y enrevesada que los periodistas no saben, bien a bien, si pueden invitar a los precandidatos de un partido determinado a que se junten en un estudio de una estación de radio para discutir abiertamente sus propuestas. Y el IFE, para estos efectos, ya no es únicamente el ente encargado de supervisar y reglamentar los procesos electorales, y sanseacabó, sino que se ha convertido en una especie de gran controlador de los medios de comunicación. Tenemos así a un Gran Hermano desempeñando tareas de inquisidor que, desde un punto de vista estrictamente constitucional, no son atribuciones suyas y que, por si fuera poco, se adentran inquietantemente en los territorios de la libertad de expresión. Existen argumentos que sostienen que las reformas al Cofipe significan, un perjuicio para los propios partidos en tanto que limitan grandemente los espacios públicos para la discusión y el debate. aunque podría ser que han sido implantadas precisamente para eso, para que los candidatos no se vean obligados a afrontar, sin anestesia ni otras convenientes protecciones, las durezas de unos saludables altercados en la plaza pública; combates abiertos que deberíamos de calificar nosotros los ciudadanos, primerísimos interesados, en vez permanecer en la orilla como meros espectadores pasivos de sus comodones desempeños. Urge volver a modificar nuestra Ley Federal Electoral Hoy, en México, somos menos democráticos que hace unos años

viernes, 22 de julio de 2011

Los Diputados y Senadores..de vacaciones!!!

La labor fundamental del Congreso mexicano se cuestiona cotidianamente ante la falta de resultados visibles para la ciudadanía. Esto no significa que este órgano legislativo no tenga resultados, pero éstos se perciben como relativamente pobres en comparación con la inversión que los mexicanos realizamos en éste. No sólo se trata de dinero sino de las expectativas generadas para consolidar la democracia, en donde el Congreso tiene un rol fundamental en un sistema de pesos y contrapesos.


Hablemos de números, y según el Presupuesto de Egresos de la Federación, el Poder Legislativo cuenta con un gasto programado de 10,210 millones de pesos (mdp) para el año 2011 (alrededor de un octavo del presupuesto asignado a Oportunidades, por ejemplo). Este se divide en: 3,585 mdp para la Cámara de Senadores, 5,293 mdp para la Cámara de Diputados y 1,332 mdp para la Auditoría Superior de la Federación.

Uno de los rezagos que se podría mencionar es el relativo a los largos periodos de receso. Mientras que las Cámaras sesionan de forma ordinaria durante seis meses y medio en dos periodos (de febrero a abril y de septiembre a mediados de diciembre), en otros Congresos los periodos de sesiones son de nueve meses e incluso existen algunos en los que los periodos de receso son extraordinarios, como en los casos de Bangladesh y Sri Lanka, por mencionar algunos.

Los periodos de recesos tan prolongados generan la pérdida de oportunidades invaluables para hacer reformas políticas de fondo que nos permitan superar la barrera de la representatividad y la sobrerrepresentación partidista para integrar un Congreso verdaderamente ciudadano y que responda a sus representados.

Además, la barrera establecida entre el Congreso y la ciudadanía derivada de la falta de transparencia en las formas, contenido y fondos de este Poder nos hace preguntarnos qué pasa en esa caja negra que llamamos Poder Legislativo. La crítica, entonces, se da en los niveles más superficiales que observamos, pero no en los procesos más profundos que implican la generación de un verdadero sistema de pesos y contrapesos. Derivado de ello, nos resulta imposible conocer las declaraciones patrimoniales de los diputados, los gastos por fracción parlamentaria e incluso el contenido de ciertas negociaciones y/o discusiones que atañen a procesos más amplios.

Incluso con los recesos y la falta de transparencia, el Legislativo está perdiendo la oportunidad de tomar más facultades para el control y la rendición de cuentas que en una democracia son necesarias para contener al autoritarismo, las decisiones desinformadas y generar políticas más comprensivas e integrales. En este sentido, se ejerce un control limitado al Ejecutivo: sus viajes, la toma de decisiones de seguridad nacional, el ejercicio del presupuesto y el control sobre la implementación de las reformas legales que el mismo propuso, entre otras.

En fin, el Congreso mexicano, al actuar con la inercia de los tiempos y conformarse con la falta de innovación, está perdiendo la oportunidad de ejercer funciones importantes para la democracia, como las de control. Asimismo, al fomentar la opacidad en sus prácticas, está dejando pasar la posibilidad de dejarse conocer por el ciudadano, para ganar legitimidad y ejercer su función de representatividad y contrapeso. Necesitamos un Congreso moderno que escuche a sus representados y actúe a la altura de los tiempos que requiere el Estado mexicano

El pueblo ya no es sordo ni mudo, y cobra las facturas en los votos!!!